
Tapachula, Chiapas.(Balance México, Enero 19). La Clínica Hospital del ISSTECH en Tapachula continúa enfrentando serias deficiencias en la atención médica, pese a los constantes cambios de titulares registrados durante el actual sexenio. Derechohabientes y trabajadores coinciden en que los problemas no solo persisten, sino que se han agravado.
Uno de los señalamientos más recurrentes apunta a la gestión del actual director, Sergio Galdámez, a quien acusan de haber sido rebasado por la responsabilidad del cargo. De acuerdo con testimonios ciudadanos, la administración del hospital carece de rumbo y sensibilidad frente a la urgencia que demanda la salud pública.
Derechohabientes denuncian que los estudios subrogados continúan siendo pospuestos, aun cuando el estado de salud de los pacientes se deteriora con el paso del tiempo. “No hay recursos ni voluntad para atender a los afiliados, pero sí para beneficiar a familiares del director, quienes incluso habrían recibido atención médica e intervenciones quirúrgicas sin estar afiliados al instituto”, expresó uno de los denunciantes, quien solicitó el anonimato por temor a represalias.
La inconformidad no se limita a los pacientes. Trabajadores de base y de contrato también alzan la voz por presunto hostigamiento laboral, señalando que la actual dirección intenta imponer decisiones al margen de los derechos laborales y de los acuerdos sindicales, generando un clima de tensión e incertidumbre dentro del hospital.
Ante este panorama, surge una pregunta obligada: ¿el director general del ISSTECH, Luis Ignacio Avendaño, está al tanto de lo que ocurre en Tapachula o ha optado por mirar hacia otro lado? Si lo desconoce, la omisión revela una alarmante falta de control institucional; si lo sabe y lo permite, la responsabilidad política y moral es aún mayor.
Mientras la dirigencia estatal del ISSTECH priorice el cuidado de su imagen por encima de resultados tangibles, advierten los denunciantes, la institución seguirá sumida en el desorden y la salud de la población derechohabiente permanecerá en riesgo.
La advertencia es clara: la negligencia también deja huella, y sus consecuencias no se borran con discursos ni justificaciones tardías. La ciudadanía exige atención, transparencia y, sobre todo, respeto al derecho fundamental a la salud.
En redes sociales existen perfiles reales que en las últimas fechas han acusado actos de supuesta corrupción y hostigamiento laboral en esta clínica hospital sin que a la fecha exista una sanción para los responsables inmediatos.


