
Tuxtla Chico, Chis. (Balance México, abril 5).- Las calles de Tuxtla Chico, uno de los municipios con mayor tradición en la región del Soconusco, se llenaron de fe, esperanza y compasión durante esta Semana Santa, donde cientos de feligreses se reunieron para presenciar el Viacrucis Viviente organizado por la Parroquia Santa María de Candelaria.
Una vez más, Tuxtla Chico fue escenario de una de las representaciones católicas más significativas de la historia cristiana. Cada estación estuvo acompañada por la representación viviente y la reflexión propia del viacrucis, logrando un equilibrio entre lo visual y lo espiritual, lo que permitió a los asistentes vivir un momento de profunda reflexión.
Este esfuerzo comunitario comienza a consolidarse como una tradición viva que no solo se conserva, sino que también se transmite de generación en generación, fortaleciendo la identidad y la espiritualidad de la comunidad. La parroquia agradeció el apoyo, esfuerzo y organización del párroco de la comunidad, José Guadalupe Aguilera Murillo, así como de todos los participantes.
En esta segunda edición, el recorrido del viacrucis se realizó siguiendo el mismo trayecto que se utiliza cada 2 de febrero durante la festividad de la Virgen de Candelaria. Inició a las 8:00 de la mañana en el templo parroquial y concluyó alrededor de la 1:00 de la tarde en el mismo punto, tras recorrer las 14 estaciones.
El elenco estuvo conformado por integrantes de la comunidad católica, quienes se prepararon con anticipación, estudiaron y oraron para cumplir con el papel que les correspondió representar. En este 2026 se contó con la participación de más de 54 personas.
La organización también contó con el apoyo de participantes provenientes de otras comunidades, incluyendo feligreses de Tapachula, así como colaboradores que hicieron posible la inclusión de elementos logísticos importantes, como la presencia de caballos utilizados en la representación de los soldados romanos.
El viacrucis representa los momentos finales de la vida de Jesucristo, desde su condena hasta su crucifixión y sepultura, por lo que la población salió de sus hogares para observar la escenificación de la Pasión de Cristo. “Cada estación nos recuerda que su entrega fue por amor a la humanidad y nos invita a caminar con fe”, señaló la parroquia.
Cabe mencionar que el viacrucis fue un verdadero reflejo de comunión e integración parroquial, ya que participaron personas de todas las edades: niños desde los 5 y 6 años, adolescentes, jóvenes y adultos, fortaleciendo así la participación comunitaria y la tradición religiosa del municipio.



