Por| Damián Sanchez
Tapachula, Chis. (Balance México 25 Junio 2026).-Después de más de 15 años sin contar con un laboratorio en funcionamiento, estudiantes de la Escuela Preparatoria Número 3, en sus turnos matutino y vespertino, ya pueden acceder nuevamente a prácticas científicas gracias a la reactivación de este espacio educativo, así como a la construcción de un techado que beneficia a toda la comunidad escolar.

Las obras fueron posibles mediante el programa federal La Escuela es Nuestra, cuyos recursos fueron administrados y ejecutados por un comité integrado por madres y padres de familia, quienes participaron activamente en la toma de decisiones para atender las necesidades prioritarias del plantel.
La directora del turno matutino, Dra. Graciela García Arellano, señaló que la recuperación del laboratorio representa un avance significativo para la formación académica de las y los estudiantes, ya que durante más de una década las nuevas generaciones no habían contado con un espacio adecuado para realizar prácticas relacionadas con la ciencia y la tecnología.
“Tenemos una matrícula de 1,209 estudiantes y era necesario que contaran con las herramientas necesarias para fortalecer su aprendizaje. La educación científica es fundamental para que las y los jóvenes desarrollen habilidades que les permitan competir en igualdad de condiciones con estudiantes de otras instituciones de nivel medio superior”, expresó.
La directora explicó que para poner nuevamente en funcionamiento el laboratorio fue necesario realizar trabajos de limpieza, rehabilitación y revisión de materiales y reactivos que permanecían resguardados desde años atrás. Además, se contó con el respaldo de las autoridades educativas para garantizar que el espacio cumpliera con las condiciones necesarias para su uso.
Además del laboratorio, la comunidad escolar priorizó la construcción de un techado, una obra que permitirá a estudiantes y docentes realizar actividades académicas, culturales, deportivas y cívicas en mejores condiciones, protegidos de las altas temperaturas y de las lluvias que se registran en la región.
García Arellano destacó que el proyecto refleja la importancia de la participación social en la mejora de la educación pública. Fueron las madres y padres de familia quienes, tras consultar con las direcciones de ambos turnos sobre las necesidades más urgentes de la escuela, decidieron destinar los recursos a la construcción del techado y a la reactivación del laboratorio.
“Es un logro colectivo que beneficia a toda la comunidad educativa. Hoy nuestras y nuestros estudiantes cuentan con mejores espacios para aprender, desarrollar conocimientos científicos y realizar actividades que contribuyen a su formación integral”.
La directora agregó que el siguiente reto será conservar y fortalecer ambos espacios, además de gestionar más equipamiento para el laboratorio, con el propósito de ofrecer una educación de mayor calidad a las futuras generaciones de estudiantes.


